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Yoga y ayuno: un viaje consciente hacia la claridad y el equilibrio

Dec 02, 2025

En los últimos años, el ayuno ha resurgido como una práctica de bienestar con múltiples beneficios para la salud. Desde el ayuno intermitente diario hasta protocolos más prolongados de 24, 48 o incluso 72 horas, cada vez más personas exploran sus efectos en el cuerpo y la mente. Pero, ¿qué lugar ocupa el yoga en este viaje? ¿Y cómo se relaciona con la sabiduría del Ayurveda?

En este post exploramos la relación entre el ayuno y el yoga desde una mirada integral: fisiológica, energética y espiritual. No se trata de una moda, sino de una oportunidad para reconectar con el cuerpo, silenciar el ruido interior y vivir con mayor ligereza y presencia.

 

Ayuno y yoga: dos prácticas ancestrales que se potencian

Tanto el yoga como el ayuno comparten un origen común: son herramientas milenarias de purificación, conciencia y despertar espiritual. En los textos clásicos del yoga, como los Yoga Sutras de Patanjali, se menciona tapas —una de las disciplinas del camino yogui— como el ardor interno que limpia, transforma y prepara el cuerpo para un propósito superior. El ayuno es considerado una forma de tapas, una austeridad voluntaria para trascender lo mundano.

“El ayuno no es una privación, sino una preparación.”
— Filosofía yóguica

Desde el yoga, el ayuno no es una imposición, sino una práctica consciente y adaptativa, que busca generar espacio físico y mental. Practicar yoga durante el ayuno puede amplificar sus beneficios, siempre y cuando se escuche al cuerpo y se elijan posturas suaves, respiración consciente y estados de meditación profunda.

 

Lo que dice la ciencia sobre el ayuno

Numerosos estudios respaldan los beneficios del ayuno intermitente y prolongado, especialmente cuando se realiza de forma segura y adaptada al estilo de vida.

  • Mejora la función metabólica, disminuyendo los niveles de insulina y aumentando la sensibilidad a esta hormona (Mattson et al., 2017).

  • Activa procesos de autofagia, es decir, la eliminación de células dañadas, promoviendo la regeneración celular (Madeo et al., 2019).

  • Puede reducir la inflamación sistémica y mejorar parámetros de salud cardiovascular (de Cabo & Mattson, 2019).

  • Se ha vinculado con una mayor claridad mental, disminución de la ansiedad y mayor regulación emocional (Longo & Panda, 2016).

Estos efectos se potencian cuando se combinan con prácticas como el yoga y la meditación, que activan el sistema parasimpático y reducen el estrés.

 

Ayurveda y ayuno: no todo es para todos

Desde el Ayurveda, la medicina hermana del yoga, el ayuno se contempla como una herramienta de limpieza (langhana), pero siempre desde una visión personalizada. No todos los cuerpos necesitan ni toleran el mismo tipo de ayuno.

  • Para personas con constitución Vata (ligera, móvil, aire-éter), los ayunos largos pueden aumentar el desequilibrio, generando ansiedad, debilidad y desarraigo. Se recomiendan ayunos suaves y monodietas nutritivas (como el kitchari).

  • Para los perfiles Pitta (fuego-agua), el ayuno puede ser beneficioso si se acompaña de calma mental, infusiones frescas y prácticas tranquilas.

  • En el caso de Kapha (tierra-agua), el ayuno intermitente o de 24 horas puede ser especialmente útil para reducir la pesadez y la congestión.

Lo importante es observar: si el ayuno genera claridad, ligereza y bienestar, es una práctica adecuada. Si produce irritabilidad, fatiga o desconexión, es momento de revisar.

 

Cómo integrar el yoga en tu práctica de ayuno

Cuando el cuerpo no está digiriendo alimentos, tiene más energía disponible para procesos internos de limpieza y conciencia. El yoga puede ser un acompañante amoroso y potente durante estos procesos.

Algunas recomendaciones:

  • Elige una práctica suave: Hatha, Yin o yoga restaurativo son ideales durante el ayuno. Evita estilos exigentes como Ashtanga o Power Yoga, sobre todo en ayunos prolongados.

  • Incluye pranayama (respiración): Técnicas como nadi shodhana (respiración alterna), ujjayi (respiración victoriosa) o simplemente respiración consciente ayudan a calmar la mente y aumentar la energía vital.

  • Medita: Los estados meditativos profundos son más accesibles cuando el cuerpo está ligero. Puedes practicar yoga nidra o meditación sentada en momentos clave del ayuno.

  • Descansa y escucha: El ayuno no es un rendimiento. Es una pausa. La clave está en el autocuidado y en honrar los ritmos del cuerpo.

 

Bebidas y cuidados durante el ayuno, según Ayurveda

Durante un ayuno o semiayuno, puedes incorporar líquidos cálidos, especiados y equilibrantes según tu constitución:

  • Infusión de jengibre, hinojo y cúrcuma: estimula la digestión sin irritar.

  • Agua templada con limón y una pizca de sal: ayuda a alcalinizar y remineralizar.

  • Caldo vegetal suave: ideal en ayunos prolongados o cuando se necesita sostén.

Evita el exceso de estimulantes como café o bebidas frías que apaguen el agni (fuego digestivo). El foco debe ser la limpieza suave y el recogimiento.

 

Ayuno como rito de paso

En Soma Shakti Yoga entendemos el ayuno no como una herramienta de control o moda pasajera, sino como una práctica espiritual de vaciamiento y reconexión. Un momento para hacer espacio dentro, soltar lo que pesa y recordar la ligereza esencial del ser.

El yoga, el ayuno y el Ayurveda no buscan imponerte una nueva exigencia. Son caminos para volver a casa, para aligerar cuerpo, mente y espíritu. Si decides emprender este viaje, que sea desde la escucha, el respeto y el amor propio.

Namasté.

 

Referencias 

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